Dark Room - Primera Reunión.
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Dark Room - Primera Reunión.
Recuerdo del primer mensaje :
Tus parpados pesados se levantan, tu profundo sueño acaba de terminar, el letargo se esfuma con la velocidad del rayo, tus sentidos están más despiertos que nunca, ¿habrá sido por ese sueño premonitorio o simplemente la noche te excita? Tu espalda yace recostada en el respaldar de la silla, está encorvada y envejecida. Levantas la mirada y miras entre la semipenumbra. Escuchas el crepitar de las llamas hambrientas de la chimenea, tu cuerpo siente el calor. ¿Estás vivo? ...
Tomas tu bastón de madera pulida y plata, te pones en pie, tus huesos envejecidos te duelen, la edad es inmisericorde. Te incorporas como puedes y caminas hasta el ancho túnel marmolado, está iluminado de una luz azul que se hace más densa por el mármol blanco que cubre las paredes y el cielo raso imitando a un mar aéreo. Avanzas hasta el otro salón en medio de unas gruesas cortinas de muselina añil. Luces rojo granate pululan por el aire. El comedor se encuentra vacío, y en el más devoto silencio. ¿Te sientes solo? No.
Atisbas la inmensa mesa de cristal con patas de bronce, miras el reloj de arena que reposa en su centro. Encima de la mesa y en caída perpendicular observas la poderosa luz mortecina aprisionar el reloj y el tiempo que en sus granos dorados va desgranando segundo a segundo. Tomas asiento. Dejas reposar tu bastón en la silla, ya no lo necesitas, tu juventud aflora viril y soberbia. Las tinieblas te cubren, eres un ser inexistente, sólo una silueta, un mito, algo efímero. Unas manos penetran la oscuridad y toman materialidad con la luz tenue.
Tomas la copa que reposa frente a ti y te sirves vino. El olor narcotiza tus sentidos, penetra hasta lo más profundo de tu consciencia. Noches rebosantes de pecado, de placer desaforado, de poder infinito. Bebes el líquido oscuro como sangre, la silueta de tu rostro yace oculto tras las sombras, te transformas en la noche misma, porque eso eres, sólo una sombra. Una sombra que espera, un monolito viviente. Tus colaboradores llegarán pronto. Es momento de comenzar el juego de ajedrez.
Tus parpados pesados se levantan, tu profundo sueño acaba de terminar, el letargo se esfuma con la velocidad del rayo, tus sentidos están más despiertos que nunca, ¿habrá sido por ese sueño premonitorio o simplemente la noche te excita? Tu espalda yace recostada en el respaldar de la silla, está encorvada y envejecida. Levantas la mirada y miras entre la semipenumbra. Escuchas el crepitar de las llamas hambrientas de la chimenea, tu cuerpo siente el calor. ¿Estás vivo? ...
Tomas tu bastón de madera pulida y plata, te pones en pie, tus huesos envejecidos te duelen, la edad es inmisericorde. Te incorporas como puedes y caminas hasta el ancho túnel marmolado, está iluminado de una luz azul que se hace más densa por el mármol blanco que cubre las paredes y el cielo raso imitando a un mar aéreo. Avanzas hasta el otro salón en medio de unas gruesas cortinas de muselina añil. Luces rojo granate pululan por el aire. El comedor se encuentra vacío, y en el más devoto silencio. ¿Te sientes solo? No.
Atisbas la inmensa mesa de cristal con patas de bronce, miras el reloj de arena que reposa en su centro. Encima de la mesa y en caída perpendicular observas la poderosa luz mortecina aprisionar el reloj y el tiempo que en sus granos dorados va desgranando segundo a segundo. Tomas asiento. Dejas reposar tu bastón en la silla, ya no lo necesitas, tu juventud aflora viril y soberbia. Las tinieblas te cubren, eres un ser inexistente, sólo una silueta, un mito, algo efímero. Unas manos penetran la oscuridad y toman materialidad con la luz tenue.
Tomas la copa que reposa frente a ti y te sirves vino. El olor narcotiza tus sentidos, penetra hasta lo más profundo de tu consciencia. Noches rebosantes de pecado, de placer desaforado, de poder infinito. Bebes el líquido oscuro como sangre, la silueta de tu rostro yace oculto tras las sombras, te transformas en la noche misma, porque eso eres, sólo una sombra. Una sombra que espera, un monolito viviente. Tus colaboradores llegarán pronto. Es momento de comenzar el juego de ajedrez.
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"O miseras hominum mentis,
O pectora caeca". Lucrecio
"...en lo secreto de mi pecho están
mi absceso y
mi úlcera".
Séneca. Cartas a Lucilio
"Engañoso es el corazón más que
todas las cosas,
y perverso; ¿Quién lo conocerá?"
Jeremías: 17: 9

O pectora caeca". Lucrecio
"...en lo secreto de mi pecho están
mi absceso y
mi úlcera".
Séneca. Cartas a Lucilio
"Engañoso es el corazón más que
todas las cosas,
y perverso; ¿Quién lo conocerá?"
Jeremías: 17: 9

Re: Dark Room - Primera Reunión.
La mirada del Midorikawa se paseó entre los presentes al concluir su breve pero significativa presentación. Ya tenían su nombre, sabían como llamarlo, y ya tenían su aldea, conocían sus habilidades innatas, nada más le importaba a Hibiki que supieran de él. Sus ojos se detuvieron en la kunoichi, regresándole de forma directa la mirada que ella le daba de reojo, cruzando brevemente el verde con el añil. Ella era la única que faltaba por presentarse, lo cual hizo después de desviar su mirada. Obuchi Tsuyu, marionetista de Konohagakure no Sato, esta fue la información que Hibiki consideró relevante de todo lo que dijo, aunque lo otro no fuera mucho más. Al parecer era una persona que no gustaba de los largos discursos, otra trivialidad que el joven consideró como similitud entre ambos. Su voz era dulce y firme a la vez. Este se mantuvo mirándola de forma imperceptiblemente curiosa, viéndola cruzar los brazos y fijar la mirada en dirección contraria a la que él se encontraba, para luego dirigir tanto su mirada como su atención al anfitrión que rompió el silencio minutos después.
Una palabra de aprobación acompañada por la aparición de un estuche, del cual salió un cigarro que Neil comenzó a fumar, lo cual es notado sólo por los gestos de sus manos, ya que este aún se mantenía oculto entre las sombras. Ofreció algunos de los mismos que consumía a los presentes, invitación que Hibiki rechazó una vez más con un leve gesto negativo de su cabeza. Una vez su hermano Kenta lo obligó a fumarse un cigarrillo hasta que su rostro se puso verde y comenzó a vomitar, quitándole de golpe la curiosidad sobre los cigarros, lo cual era la intención de su hermano mayor. Esta vez Hibiki no sonrió con el recuerdo, ya que aquellas náuseas fueron las peores que sintió en toda su vida. El humo fue liberado un momento después, elevándose hasta desaparecer, actuando como un preludio a las nuevas palabras de Blackwood.
Sin abandonar los modales que lo comenzaban a caracterizar, marcó el inicio del tema que a toda persona presente interesaba. Tal como el sombrío shinobi mencionaba, el objetivo principal de todos era el mismo, y aunque no lo mencionó por, correctamente, considerarlo innecesario, el oriundo de Kirigakure completó la idea dentro de sus pensamientos: hacer caer a las nuevas aldeas dominantes, vengar a los camaradas caídos, y en el caso de Hibiki, tomar la vida de aquél ninja encapuchado que lo derrotó en la batalla de Kirigakure, evitando que este pudiera seguir segando las vidas de los invasores, y sin conformarse, lo lanzó por el barranco más alto del país del Agua. Una vez más, el puño del joven shinobi se encontraba apretado con fuerza dentro de su bolsillo izquierdo, esta vez haciendo temblar brevemente su gabardina debido a la tensión, relajando su cuerpo y disminuyendo sus ansias de matar, que tan bruscamente habían florecido.
Las siguientes palabras hablaban sobre la estrategia a ser empleada como primer movimiento. Conocer la dimensión de las fuerzas del enemigo, una tarea fundamental cuando de acciones bélicas se trataba. Era el primer movimiento más lógico, y el que Hibiki, como shinobi que ya se había jugado la vida en numerosas misiones, esperaba. Al parecer Neil Blackwood era una persona con sentido común e inteligencia estratega, lo cual ya daba a entender con sus pomposas palabras. Hibiki hubiera considerado como mero adorno las siguientes palabras del oculto entre las sombras, pero no pudo evitar pensar en lo cierto de las mismas. Por culpa de la ignorancia acerca de la verdadera dimensión de los poderes de las aldeas enemigas es que las Cinco Grandes Naciones sucumbieron ante ellas. Y también era cierto que estas nuevas naciones ignoraban el hecho de que algunos habían sobrevivido a la masacre, también ignoraban que estos sobrevivientes se habían reunido para darles el mismo fin que estas le dieron a tantos compañeros e inocentes en aquella guerra genocida.
El joven Midorikawa observó fijamente a Neil durante el transcurso de sus palabras, siendo testigo de cómo sus manos se perdían entre las sombras que lo rodeaban, para luego emerger con una caja de color negro con detalles en plata. Una llave aparece entre sus manos, la llave perteneciente a la caja que era abierta, y de la cual fueron extraídos cinco objetos. Antes de que Hibiki pudiera verlos con atención, una nueva figura hizo su aparición. Un hombre de edad mediana, alto y de grandes músculos entró al salón saludando con la zurda, mientras que su diestra sostenía la katana que llevaba al hombro. El pelinegro observó con cautela al recién llegado. ¿Cuál era la razón de no reposar su espada en la saya? ¿Acaso tenía intenciones de pelear? Porque al joven Espadachín no le importaba desenfundar su Hitokiri para volver a segar una vida que lo amenazara... Sin embargo, sus palabras lo revelaron como uno más de aquél variado grupo de personalidades.
Tetsu Yuuma. Su primera acción fue acercarse al anfitrión para tomar uno de los cigarros que este antes había ofrecido, y Hibiki supuso que el recién llegado escuchó las palabras de Neil a medida que se acercaba al lugar de la reunión. Lo que siguió a su nombre fueron halagos al ambiente presente, para luego llegar a lo que Hibiki esperaba: su aldea de procedencia, Kumogakure no Sato. Yuuma mencionó el ser un "maestro de la forja", lo cual sería conveniente en caso de necesitar reparaciones, así como también hablo de un hermano y de una familia... El rostro de Hibiki perdió el escaso color que poseía, mientras que su mirada se dirigió a sus pies y sus dientes se presionaban tensamente entre sí. Él no necesitaba una familia, la primera que tuvo había tratado de matarlo, la segunda la mató él. Era lo que menos quería, tener relaciones con los demás, y la sola mención de una "familia" lo ponía tenso, casi entrando al pánico. Su puño izquierdo se encontraba tan apretado que comenzó a dañarse a sí mismo, y el dolor de esto fue lo que lo hizo recuperar la poca cordura que mantenía. Sin embargo, sus ojos no se despegaron del suelo, y sus oídos eran bloqueados por sus pensamientos, los cuales se estaban tardando en tomar un lugar secundario.
Una palabra de aprobación acompañada por la aparición de un estuche, del cual salió un cigarro que Neil comenzó a fumar, lo cual es notado sólo por los gestos de sus manos, ya que este aún se mantenía oculto entre las sombras. Ofreció algunos de los mismos que consumía a los presentes, invitación que Hibiki rechazó una vez más con un leve gesto negativo de su cabeza. Una vez su hermano Kenta lo obligó a fumarse un cigarrillo hasta que su rostro se puso verde y comenzó a vomitar, quitándole de golpe la curiosidad sobre los cigarros, lo cual era la intención de su hermano mayor. Esta vez Hibiki no sonrió con el recuerdo, ya que aquellas náuseas fueron las peores que sintió en toda su vida. El humo fue liberado un momento después, elevándose hasta desaparecer, actuando como un preludio a las nuevas palabras de Blackwood.
Sin abandonar los modales que lo comenzaban a caracterizar, marcó el inicio del tema que a toda persona presente interesaba. Tal como el sombrío shinobi mencionaba, el objetivo principal de todos era el mismo, y aunque no lo mencionó por, correctamente, considerarlo innecesario, el oriundo de Kirigakure completó la idea dentro de sus pensamientos: hacer caer a las nuevas aldeas dominantes, vengar a los camaradas caídos, y en el caso de Hibiki, tomar la vida de aquél ninja encapuchado que lo derrotó en la batalla de Kirigakure, evitando que este pudiera seguir segando las vidas de los invasores, y sin conformarse, lo lanzó por el barranco más alto del país del Agua. Una vez más, el puño del joven shinobi se encontraba apretado con fuerza dentro de su bolsillo izquierdo, esta vez haciendo temblar brevemente su gabardina debido a la tensión, relajando su cuerpo y disminuyendo sus ansias de matar, que tan bruscamente habían florecido.
Las siguientes palabras hablaban sobre la estrategia a ser empleada como primer movimiento. Conocer la dimensión de las fuerzas del enemigo, una tarea fundamental cuando de acciones bélicas se trataba. Era el primer movimiento más lógico, y el que Hibiki, como shinobi que ya se había jugado la vida en numerosas misiones, esperaba. Al parecer Neil Blackwood era una persona con sentido común e inteligencia estratega, lo cual ya daba a entender con sus pomposas palabras. Hibiki hubiera considerado como mero adorno las siguientes palabras del oculto entre las sombras, pero no pudo evitar pensar en lo cierto de las mismas. Por culpa de la ignorancia acerca de la verdadera dimensión de los poderes de las aldeas enemigas es que las Cinco Grandes Naciones sucumbieron ante ellas. Y también era cierto que estas nuevas naciones ignoraban el hecho de que algunos habían sobrevivido a la masacre, también ignoraban que estos sobrevivientes se habían reunido para darles el mismo fin que estas le dieron a tantos compañeros e inocentes en aquella guerra genocida.
El joven Midorikawa observó fijamente a Neil durante el transcurso de sus palabras, siendo testigo de cómo sus manos se perdían entre las sombras que lo rodeaban, para luego emerger con una caja de color negro con detalles en plata. Una llave aparece entre sus manos, la llave perteneciente a la caja que era abierta, y de la cual fueron extraídos cinco objetos. Antes de que Hibiki pudiera verlos con atención, una nueva figura hizo su aparición. Un hombre de edad mediana, alto y de grandes músculos entró al salón saludando con la zurda, mientras que su diestra sostenía la katana que llevaba al hombro. El pelinegro observó con cautela al recién llegado. ¿Cuál era la razón de no reposar su espada en la saya? ¿Acaso tenía intenciones de pelear? Porque al joven Espadachín no le importaba desenfundar su Hitokiri para volver a segar una vida que lo amenazara... Sin embargo, sus palabras lo revelaron como uno más de aquél variado grupo de personalidades.
Tetsu Yuuma. Su primera acción fue acercarse al anfitrión para tomar uno de los cigarros que este antes había ofrecido, y Hibiki supuso que el recién llegado escuchó las palabras de Neil a medida que se acercaba al lugar de la reunión. Lo que siguió a su nombre fueron halagos al ambiente presente, para luego llegar a lo que Hibiki esperaba: su aldea de procedencia, Kumogakure no Sato. Yuuma mencionó el ser un "maestro de la forja", lo cual sería conveniente en caso de necesitar reparaciones, así como también hablo de un hermano y de una familia... El rostro de Hibiki perdió el escaso color que poseía, mientras que su mirada se dirigió a sus pies y sus dientes se presionaban tensamente entre sí. Él no necesitaba una familia, la primera que tuvo había tratado de matarlo, la segunda la mató él. Era lo que menos quería, tener relaciones con los demás, y la sola mención de una "familia" lo ponía tenso, casi entrando al pánico. Su puño izquierdo se encontraba tan apretado que comenzó a dañarse a sí mismo, y el dolor de esto fue lo que lo hizo recuperar la poca cordura que mantenía. Sin embargo, sus ojos no se despegaron del suelo, y sus oídos eran bloqueados por sus pensamientos, los cuales se estaban tardando en tomar un lugar secundario.

Midorikawa HibikiTeiko Do 
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Fecha de inscripción: 24/01/2012
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Re: Dark Room - Primera Reunión.
Eres irrumpido, la última sombra ha llegado. Entra en forma escandalosa y vulgar. Su actuar te parece prosaico, deseoso de llamar la atención. Entregas lo ofrecido.
-Llega tarde señor Tetsu. Tome asiento por favor -acentúas con vos enérgica y casi como un mandato-.
Ahora el círculo está completo.
-Estos objetos serán la representación material de nuestro objetivo, que segundo a segundo se va acercando a la media noche. A la oscuridad total. Al día que juzgaremos a quien nos juzgaron, y nos condenaron por el mismo pecado que ellos ahora cometen. Por favor consérvenlos. Son relojes muy antiguos y sagrados.
Cierras los la tapa de los relojes de bolsillo, uno a uno, el sonido acompasado es sometido por la concha metálica. Su tapa alberga un grabado, es una serpiente, con su cuerpo ondulado como la marea y atravesada por una espada. Inaudibles, los colocas nuevamente en la caja y la haces a un lado.
-¡Ah, perdón, creo que me he desviado de mi comentario inicial! -exclamas la última frase seguida de una pequeña risa, detrás de la penumbra, detrás del humo del cigarro-. Señor Tetsu y señorita Obuchi, se dirigirán a Sakuragakure y una vez finalicen la recolección de información irán a Kemurigakure. Señor Yamitenshi y señor Kurosawa ustedes visitarán Kusagakure y luego se dirigirán a Yukigakure, por último señor Midorikawa usted me acompañará en una misión diferente a su antiguo pueblo, a las ruinas de Kirigakure. Nuestra meta en esta pequeña expedición será recopilar la mayor cantidad de información posible. El nombre y habilidades de su líder, el número de efectivos, su organización, estructura de la aldea... En fin, cuanto dato valioso puedan obtener.
Ahogas la braza de tu cigarro, agoniza lenta y gracilmente al besar el cenicero. Despide sus últimos hálitos de vida, estelas intangibles de humo grisáceo. Se difuminan en el aire con elegancia, se funden, como tu cuerpo con la oscuridad de la noche.
-Sin más que agregar, esta reunión queda concluida. Ha sido un placer haber compartido con ustedes esta velada. Esperaré ansioso nuestro próximo encuentro.
Reposas. Reclinas tu espalda maciza en la silla. No te moverás de ahí hasta que cada uno de tus colaboradores -excepto el señor Midorikawa- se hayan ido. Aún no es tiempo para que conozcan tu rostro. ¿Qué es tu rostro?
-Ah, antes de irse, no olviden compañeros cofrades. Sólo somos sombras del pasado, no existimos, y queremos que así se mantenga. Buen viaje.
-Llega tarde señor Tetsu. Tome asiento por favor -acentúas con vos enérgica y casi como un mandato-.
Ahora el círculo está completo.
-Estos objetos serán la representación material de nuestro objetivo, que segundo a segundo se va acercando a la media noche. A la oscuridad total. Al día que juzgaremos a quien nos juzgaron, y nos condenaron por el mismo pecado que ellos ahora cometen. Por favor consérvenlos. Son relojes muy antiguos y sagrados.
Cierras los la tapa de los relojes de bolsillo, uno a uno, el sonido acompasado es sometido por la concha metálica. Su tapa alberga un grabado, es una serpiente, con su cuerpo ondulado como la marea y atravesada por una espada. Inaudibles, los colocas nuevamente en la caja y la haces a un lado.
-¡Ah, perdón, creo que me he desviado de mi comentario inicial! -exclamas la última frase seguida de una pequeña risa, detrás de la penumbra, detrás del humo del cigarro-. Señor Tetsu y señorita Obuchi, se dirigirán a Sakuragakure y una vez finalicen la recolección de información irán a Kemurigakure. Señor Yamitenshi y señor Kurosawa ustedes visitarán Kusagakure y luego se dirigirán a Yukigakure, por último señor Midorikawa usted me acompañará en una misión diferente a su antiguo pueblo, a las ruinas de Kirigakure. Nuestra meta en esta pequeña expedición será recopilar la mayor cantidad de información posible. El nombre y habilidades de su líder, el número de efectivos, su organización, estructura de la aldea... En fin, cuanto dato valioso puedan obtener.
Ahogas la braza de tu cigarro, agoniza lenta y gracilmente al besar el cenicero. Despide sus últimos hálitos de vida, estelas intangibles de humo grisáceo. Se difuminan en el aire con elegancia, se funden, como tu cuerpo con la oscuridad de la noche.
-Sin más que agregar, esta reunión queda concluida. Ha sido un placer haber compartido con ustedes esta velada. Esperaré ansioso nuestro próximo encuentro.
Reposas. Reclinas tu espalda maciza en la silla. No te moverás de ahí hasta que cada uno de tus colaboradores -excepto el señor Midorikawa- se hayan ido. Aún no es tiempo para que conozcan tu rostro. ¿Qué es tu rostro?
-Ah, antes de irse, no olviden compañeros cofrades. Sólo somos sombras del pasado, no existimos, y queremos que así se mantenga. Buen viaje.
Última edición por Zucuro el Sáb Feb 18, 2012 1:38 pm, editado 1 vez
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"O miseras hominum mentis,
O pectora caeca". Lucrecio
"...en lo secreto de mi pecho están
mi absceso y
mi úlcera".
Séneca. Cartas a Lucilio
"Engañoso es el corazón más que
todas las cosas,
y perverso; ¿Quién lo conocerá?"
Jeremías: 17: 9

O pectora caeca". Lucrecio
"...en lo secreto de mi pecho están
mi absceso y
mi úlcera".
Séneca. Cartas a Lucilio
"Engañoso es el corazón más que
todas las cosas,
y perverso; ¿Quién lo conocerá?"
Jeremías: 17: 9

Re: Dark Room - Primera Reunión.
Tras recibir estas instrucciones por parte de nuestro anfitiron solo me levanto de la mesa - Kusagakure eh, esto estara gratificante - me lo guarde en mis pensamientos en lo que comienzo a caminar hacia el pasillo para abandonar la habitacion, una vez que llego al inicio del pasillo me detengo y doy media vuelta para mirar a mi compañero designado, no digo nada simplemente hago un gesto con mi mano indicandole que tenemos que comenzar a movernos, dicho esto continuo con mi caminata por el pasillo, puesto que la tener 2 aldeas diferentes que revisar queria apresurarme
Re: Dark Room - Primera Reunión.
- Spoiler:
- Off: Al parecer yuuma no va a responder por lo cual me saltare su comentario para darle seguimiento a este tema
Después de mi provocación el señor Yuuma no hizo nada en absoluto, pero no por educado, parecía miedo lo que emanaba de él, justo como lo temí. No valía la pena seguir tratando con ese tipo así que escuche atentamente las palabras que nuestro jefe mencionó.
"Jusgaremos como nos jusgaron" como si de hebréo escuchando al mismisimo dios se tratase di una gran sonrisa exclamando gratitud . Era justo, nadie que cometa un pecado se libra de ser jusgado.
Cruzé mi pierna y relamí mis labios, la orquesta que estaba presenciando era un deleite para el gusto de mi ser. Cual invitación a la manzana de Adan tome un reloj, mas sin embargo no me lo coloqué, sabía que no había necesidad de eso ya que sería uno con mi cuerpo gracias a mi habilidad.
Tras el final de la ceremonia me puse de pie, sin hacer un nuevo espectáculo me diriguí a la salida escuchando el último parlamento. Somos sombras del pasado, algo que no existe, nunca existió y jamas nacerá. Aproveché este momento para sacar una carta de poker [Joker] de mi bolsillo, anoté algo en esta, la añadí un poco de chackra cortante y lo lanzé directo a la mesa exactamente frente al jefe esperando que lo leyera*. Salí del sitio con mi compañero.
-Me alegra que me haya tocado contigo -le mencioné con una sonrisa-. ya que los demas me provocan unas terribles ganas de asesinarlos.
Y con esto me emparejé con mi compañero, para diriguirnos a la aldea que sería nuestro destino, mi sed de sangre exijía un cadaver, pero aun no era momento, el cabllo de troya no hacía mas que entrar al palacio.
*La carta cita lo siguiente:
- Spoiler:
- Algún día tomaré tu cabeza, no lo tomes como una amenaza, si no como un entretenimiento
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